Akershus, Noruega
A pesar de llevar cientos de año disponible, los noruegos hicieron largas colas en las librerías durante 2011 por conseguir un ejemplar del libro de los libros: la Biblia.
Cual nueva campaña de Apple o película de Harry Potter, el lanzamiento cultural más esperado del 2011 en Noruega provocó colas en las librerías, embargos en los medios, y ventas millonarias.
Ni el iPad ni Daniel Radcliffe han despertado tanta fascinación, ni ahora ni a lo largo de la historia, como la Biblia.
La última versión en noruego de las sagradas escrituras fue el libro más leído en el país escandinavo en 2011, vendiendo más de 80.000 copias y manteniéndose en lo más alto de las listas de ventas casi todas las semanas desde su publicación, en octubre, hasta final de año.
En la nueva edición, la última traducción de la Biblia al noruego en los últimos 30 años, varios autores y académicos se encargaron de adaptar la forma bíblica a los nuevos tiempos. Famosos autores como Karl Ove Knausgard y Jon Fosse contribuyeron en un intento de hacer el libro más fácil de leer para la audiencia.
Según los editores, se calculó que en principio unas 25.000 copias serían suficientes, pero en tan solo dos meses se vendieron casi 80.000 ejemplares.
"Normalmente solemos vender unas 60.000 copias cada año, pero en 2011 fueron casi 80.000", dijo Mundo Dag Smeno, de la Sociedad Noruega de la Biblia y encargado del lanzamiento de la nueva edición. "Solo tuvimos presupuesto para poner a la venta 25.000 en un principio, así que nos quedamos cortos", añadió.
"No teníamos mucho dinero para marketing pero decidimos usarlo bien. Conseguimos que los medios a los que entregamos copias no desvelaran nada del libro hasta su lanzamiento, y así creamos expectativa", dijo Smeno, quien está de acuerdo en que no deja de resultar paradójico que el embargo funcionara con un libro que lleva disponible miles de años.
"Varias de las razones de la buena acogida fueron la enorme publicidad que tuvo, la popularidad de los autores de ficción envueltos en el proyecto y que han participado en la promoción, y la organización de eventos estilo Harry Potter, que provocaron que los jóvenes hiciesen cola en las librerías", señaló vía correo electrónico Ingunn Økland, columnista del diario noruego Aftenposten.
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